Sales de la clínica veterinaria con tu animal peor de lo que entró. O peor, no sales con él.
Estás fatal, sospechas que alguien lo ha hecho mal, muy mal… y necesitas que alguien lo sepa.
Abres el móvil, buscas la ficha de la clínica en Google y escribes. Después lo compartes en el grupo de Facebook del pueblo, para que nadie más pase por lo mismo.
Es comprensible, es humano buscar justicia. Pero esto concretamente puede salirte muy caro.
La Audiencia Provincial de Alicante acaba de confirmar la condena a dos personas que hicieron exactamente eso. Deberán retirar sus publicaciones, indemnizar a la veterinaria con 1.500 euros, publicar la sentencia en los mismos espacios donde escribieron y pagar las costas de la primera instancia y de la apelación.
Lee esto antes de publicar.
El caso: dos publicaciones, dos años de pleito y dos sentencias
Tras la atención veterinaria a su gata, sus tutores publicaron varios comentarios en el perfil de Google de la clínica y en una página de Facebook «La Ciudad de Denia». Entre otras cosas, afirmaban que:
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- a la veterinaria le importaba poco el bienestar de los animales y solo le importaba el bienestar de su cuenta corriente;
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- a la gata se le había practicado una citología, cuando en realidad se le hicieron una biopsia y una analítica;
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- lo que había hecho con el animal era una carnicería.
La veterinaria demandó por intromisión ilegítima en su derecho al honor. El Juzgado de Dénia le dio la razón en febrero de 2025, los dueños recurrieron.
En apelación la Audiencia Provincial de Alicante (Sección 6ª), en sentencia de 16 de octubre de 2025 desestimó el recurso.
Un detalle importante: uno de los demandados había retirado ya su primera publicación. No le sirvió de nada. Borrar el comentario no elimina el daño.
Criticar es legítimo. Pero cuidado.
La sentencia no prohíbe criticar a un veterinario o cualquier otro tipo de profesional. Lo que hace es trazar una línea. Según la Sala, estas publicaciones excedían lo que es una libre crítica de la actividad profesional. Hubo tres razones:
1. Contaban hechos falsos. Afirmar que se hizo una citología cuando fue una biopsia puede parecer un matiz técnico. Para el tribunal, era atribuir a la profesional una mala praxis con actuaciones que no realizó.
2. Atacaban su ética, no su trabajo. Decir «no me gustó cómo me atendieron» es una opinión. Decir que a alguien «solo le importa el dinero y no los animales» es poner en duda su ética en el desempeño de su profesión.
3. Hicieron difusión donde más daño hacían. Los comentarios se publicaron en la ficha de la propia clínica y en una página de la localidad donde ejerce. Ahí es donde están sus clientes.
La Ley Orgánica 1/1982 considera intromisión ilegítima la imputación de hechos o la manifestación de juicios de valor que lesionen la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación (art. 7.7). Una vez probada la intromisión, el perjuicio se presume, y para fijar la indemnización se tiene en cuenta la difusión del medio (art. 9.3). En internet, esa difusión juega en contra de quien publica (más difusión, más perjuicio).
Lo que de verdad cuesta una publicación impulsiva
Los 1.500 euros de indemnización a favor de la veterinaria son solo la parte visible.
La condena incluye:
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- Eliminar los comentarios de Google y Facebook.
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- Indemnizar con los intereses de esos 1.500 euros.
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- Publicar el fallo en el perfil de Google de la clínica y en la misma página de Facebook. La ley exige que la sentencia se publique con al menos la misma difusión que tuvo la intromisión (art. 9.2.a LO 1/1982).
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- Pagar las costas de la primera instancia: abogado y procurador de la veterinaria.
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- Pagar las costas de la apelación: abogado y procurador de la veterinaria.
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- Perder el depósito para recurrir.
A eso hay que sumar los honorarios de sus propios abogados en dos instancias y más de dos años de procedimiento. En total, unos comentarios escritos en unos minutos les terminaron costando varios miles de euros.
Cinco motivos por los que las redes no son el lugar para reclamar
1. Pasas de reclamar a defenderte. Si publicas que hubo mala praxis, tendrás que demostrarlo sentado en el lado de los demandados.
2. No eres perito. Un término clínico mal usado se convierte, ante un juez, en un hecho falso.
3. Debilitas tu propia reclamación. Si hubo una negligencia real, tus publicaciones pueden dar argumentos a la otra parte, cerrar la puerta a cualquier acuerdo al que se pudiera llegar o, incluso, ser usados en tu contra.
4. No consigues nada. Una estrella en Google no da derecho a indemnización, no abre un expediente deontológico ni obliga a nadie a rendir cuentas.
5. Borrarlo después no te salva. La acción para proteger el honor caduca a los cuatro años (art. 9.5 LO 1/1982). Un comentario retirado o antiguo sigue siendo un riesgo.
Dónde está la línea: lo que sí puedes decir
Puedes contar tu experiencia real y dar tu opinión sobre el servicio. Cuanto más te ciñas a hechos que puedas probar, más seguro estarás.
| ✅ Crítica legítima | ❌ Riesgo de condena |
|---|---|
| «Esperé dos horas y nadie me explicó el tratamiento» | «Es una estafadora» |
| «El presupuesto final fue mucho más alto de lo que me dijeron» | «Solo le importa el dinero, no los animales» |
| «No volveré a esta clínica» | «Lo que hizo con mi gata fue una carnicería» |
La regla es sencilla: opinar sobre el servicio, sí; atribuir hechos falsos o atacar la ética de la persona, no.
Si crees que hubo negligencia: reclama de verdad
Si sospechas que tu animal no recibió la atención adecuada, tienes vías que sí funcionan:
Si tu animal ha muerto, no autorices la incineración y solicita una necropsia independiente. Lo explicamos en detalle en Negligencia veterinaria: qué hacer en las primeras horas si tu animal muere tras ir al veterinario.
Habla con un abogado especializado antes de publicar ni de hacer nada. Te guiará en los siguientes pasos.
Preguntas frecuentes
¿Puedo dejar una opinión negativa sobre mi veterinario en Google?
Sí, si cuentas tu experiencia real, con hechos ciertos y sin insultos ni ataques a la ética o la honradez del profesional.
¿Qué diferencia hay entre crítica y difamación?
La crítica valora un servicio. La intromisión en el honor aparece cuando se imputan hechos falsos o se desacredita a la persona con expresiones innecesarias para expresar tu opinión.
Si borro el comentario, ¿ya no me puede pasar nada?
No necesariamente. En este caso, uno de los demandados había retirado su primera publicación y aun así fue condenado.
¿Qué hago si ya he publicado algo?
Consulta cuanto antes con un abogado. Revisar el contenido a tiempo puede evitar un procedimiento judicial.
¿Y si de verdad hubo mala praxis?
Entonces tienes un caso que merece defenderse en el juzgado, con pruebas y un perito. En redes solo te expones tú, y puedes salir perdiendo.
Si esto te ha pasado a ti
Tu enfado es legítimo. Si realmente hubo negligencia, estamos de acuerdo en que merece consecuencias. Pero esas consecuencias se consiguen mediante las herramientas jurídicas a nuestra disposición, no en un muro de Facebook ni en Google.
Las redes no son un juzgado. Y cuando se usan como si lo fueran, el único condenado suele ser quien publica.
No te arriesgues. En Aboganimal estudiamos tu caso y te decimos qué vía tiene sentido antes de que des un paso que te pueda perjudicar.
Solicita una consulta AQUÍ.



